Los secretos de una buena parrilla

En La Brasa llevamos asando desde 1983, y si algo aprendimos en más de cuatro décadas es que una buena parrilla no se improvisa. El sabor ahumado que tanto nos buscan empieza mucho antes de poner la carne sobre las brasas.
El fuego es la mitad del trabajo
Lo primero es el carbón. Nosotros esperamos a que las brasas estén grises por fuera y rojas por dentro, sin llama. La llama quema; la brasa cocina. Esa paciencia inicial es la diferencia entre una carne ahumada y una carne tostada por fuera y cruda por dentro.
Temperatura por zonas
Un buen parrillero nunca trabaja con una sola temperatura. Dejamos una zona caliente para sellar y marcar, y una zona templada para terminar la cocción sin resecar. Así logramos esa costra dorada por fuera y la jugosidad por dentro que define un buen corte.
La sal, en su momento
La sal va al final del sellado, nunca demasiado pronto: la sal saca el agua y un exceso reseca la carne. Un buen marinado hace gran parte del trabajo —de eso hablamos en Marinadas que cambian la vida.
Reposo: el paso que todos saltan
Cuando la carne sale de la parrilla, déjala reposar unos minutos antes de cortar. Los jugos se redistribuyen y cada bocado queda más tierno. Cortarla de inmediato es perder en el plato todo lo que ganaste en la brasa.
¿Quieres probar el resultado de estos secretos? Pásate por nuestro menú de carnes o ven a visitarnos: la mejor parrilla se disfruta en familia.


